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Antropología social

Las instituciones hacen comunidad: un análisis del Congreso Nacional Farmacéutico en Twitter

El Congreso Nacional Farmacéutico es una de las principales citas del calendario profesional de este colectivo en España. Su vigésimo primera edición se ha celebrado entre el 3 y el 5 de octubre en Burgos y ha supuesto una buena oportunidad para seguir tomándole las medidas a la presencia en Twitter de la farmacia española. Entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre se registraron 9.173 tuits, retuits y menciones relacionados con el hashtag oficial #21CNF. La principal conclusión que he sacado del ARS del evento: las instituciones son importantes para la construcción de una comunidad. Ampliar “Las instituciones hacen comunidad: un análisis del Congreso Nacional Farmacéutico en Twitter”

La libra de carne

La vida, que a veces es la puta vida, impone una medida universal e inimpugnable del compromiso de cada cual con un determinado proyecto: la libra de carne que Shylock quería cobrarse, loncheando el pecho de Antonio, como pago de una deuda pendiente. Ampliar “La libra de carne”

Volver

Cuando amábamos la Red, Twitter servía para encontrar semejantes y los blogs para aprender cosas que importaban. Hoy me he encontrado con un post en Nada es lo que parece que ha reverdecido mi ingenuidad militante, como en los viejos tiempos de Internet. Vamos allá. Sostiene Machuca, en el mismo sentido en que sostiene Pereira, que cada vez le gusta menos escribir sobre nuestro sistema sanitario. A mí me pasa lo mismo. Ampliar “Volver”

Una gestión ejemplar

En algunos de los debates hoy abiertos sobre la necesidad de identificar fuentes de sentido para la vida de las organizaciones (instituciones, empresas, comunidades), se plantea la necesidad de dar por superada la idea de gestión responsable como principio vertebrador y sustituirla por la de gestión ejemplar. Es un plus de exigencia ética que tensiona a las organizaciones para hacerlas más creíbles, una boqueada desesperada buscando oxígeno en un medio ambiente del que ha huido la legitimidad de origen, la presunción de honorabilidad. Ampliar “Una gestión ejemplar”

La amoralidad del sistema

Todo creyente en el sistema (cualquier sistema: económico, político, religioso, social, mediático, sanitario) termina feneciendo por cansancio. Pues es agotador mantener enhiestas las banderas siempre y a toda costa. La hoguera es el destino manifiesto del believer transformador. Eso ocurre porque se le suele atribuir al sistema una especie de moralidad, desde la que se pretende corregir una y otra vez, sin éxito, su rumbo o su funcionamiento. Ese fracaso se debe, simplemente, a que los sistemas no tienen moralidad. Ampliar “La amoralidad del sistema”

El patriotismo de la España vacía

Sostiene Sergio del Molino en La España vacía (2016) que hay un hecho esencial en la configuración contemporánea del país sobre el que se suele pasar de puntillas: el Gran Trauma del vaciamiento demográfico del medio rural, sincopado en apenas dos décadas, entre los 60 y los 80 de siglo XX. Ese proceso migratorio de personas, valores y relatos ha terminado configurando al final, en realidad, el único patriotismo posible hoy en España: el del saberse hechos de trozos de un país cuyas marcas de identidad se salen a buscar los fines de semana en un paseo por el campo, a la caza de confirmaciones reales o imaginarias de las historias familiares o de visiones más o menos canónicas en las que el paisaje experimenta una prosopopeya que acaba convirtiendo a Azorín, como dice el autor de este libro de lectura y relectura muy aconsejables, en una especie de beatnik pasado de peyote. Ampliar “El patriotismo de la España vacía”

Aceptar la derrota es merecerla

Dice Elvira Roca Barea en su enorme Imperiofobia que aceptar la derrota es merecerla. Esta historiadora malagueña se refiere en esa idea al empeño español en adoptar acríticamente relatos explicativos de la propia Historia fabricados fuera del país (y casi siempre a costa del mismo), dándolos por buenos sin más motivo que el pedigrí de lo extranjero-superior y una suerte de sentido de la culpa construido como espita de la ansiedad que provoca la realidad inexplicada, la ausencia de sentido, en este caso debida al hurto de las herramientas intelectuales necesarias para el diseño de una brújula cultural coherente. He disfrutado mucho leyendo a Elvira, a quien oí decir el otro día en una conferencia que uno de los motivos por los que los españoles son gente presentable es su sistema público de salud, el mejor de la Europa Occidental. Pienso que la sanidad pública española está en la misma tesitura que los españoles a la hora de afrontar la Historia de su propio país y sus consecuencias: aceptar la derrota es merecerla. Ampliar “Aceptar la derrota es merecerla”

Sanidad pública y redes sociales: buscando en Twitter a @saludand

Asumir que en España la sanidad pública es una conquista social, desde la posición ectópica de quien no se gana el pan trabajando en el sistema, implica hoy en día una cierta autocondena a la mudez que es consecuencia directa de la perplejidad. Esa perplejidad tiene que ver con el proceso de cambio cultural que define el tiempo que nos ha tocado vivir, del que participa, sin duda, la misma sanidad pública, a la que le ocurren cosas que es incapaz de metabolizar: el bucle que conforman las necesidades de mantenimiento del sistema y la fatiga del andamiaje fiscal que lo hace posible; la rotura (que no ruptura) del pacto social en torno al bien común y su expresión institucional; la instauración en la gestión de las dinámicas public choice de Buchanan; la ausencia clamorosa de la ciudadanía como sujeto político en los escenarios de decisión… Son temas que proliferan, aunque casi nadie sepa que está hablando de ellos, en las mal llamadas redes sociales. Un paseo por Twitter me ha llevado a asomarme a esa realidad fijándome en la actividad que concita a su alrededor una institución de referencia por su notable implantación en el territorio, la Consejería de Salud de Andalucía, a través de su cuenta en esta plataforma social, @saludand. Ampliar “Sanidad pública y redes sociales: buscando en Twitter a @saludand”

Lazos débiles, pacientes y movilización social

¿Qué hace falta para que los pacientes, como colectivo, se echen a la calle ante alguna situación que les resulte lesiva? ¿Son capaces los pacientes de protagonizar por sí mismos una verdadera movilización social? Ampliar “Lazos débiles, pacientes y movilización social”

Yo no debería estar aquí

Qué puede hacerse realmente desde la cultura institucional sanitaria para que una persona esté bien, que se sienta bien. La respuesta aprendida de manera general es la mejora en la respuesta asistencial, hostelera, más agilidad en la gestión de los tiempos, etcétera. Sin embargo, a veces se olvida, o se prefiere olvidar, que lo suyo es preguntar a las personas. Con voluntad de escucharlas y de tomarse en serio lo que digan, claro. Ampliar “Yo no debería estar aquí”

Financiación autonómica y valores

No taxation wihtout representation. No hay tributación sin representación. Ése fue el gran lema incendiario de las Trece Colonias y, desde entonces, en las democracias liberales se entiende que una determinada política fiscal solo es realmente viable si está conectada a cierta calidad democrática. Si el poder de decisión delegado cuenta con una verdadera legitimación social. Aceptamos pagar impuestos si somos nosotros quienes decidimos en qué se gastan. Ampliar “Financiación autonómica y valores”

Salud, burocracia y resultados

Una de las críticas más generalizadas que se hacen a la sanidad pública de corte británico, como la española, es el estancamiento de sus resultados. Desde la tradición liberal, se entiende que eso tiene que ver con que se trata de organizaciones controladas por burócratas, y, para los burócratas, el proceso, no el resultado, lo es todo. Un monopolio estatal atornillado por ahora al hecho, dice George Pickering en el blog del Instituto Mises, de que cuestionar el sistema es un tabú social que conlleva la pena de excomunión de la vida pública. Ampliar “Salud, burocracia y resultados”

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