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Información sanitaria e innovación social

Participación, sociedad civil y poder

La conciencia de ciudadanía puede tardar siglos en cuajar en un país. Porque se necesitan generaciones para asentar esa cierta confianza individual en sí mismo como una segunda naturaleza que transforma al súbdito en ciudadano. La sociedad civil es la expresión más aquilatada de esa confianza devenida en conciencia y, en los países donde funciona, su nacimiento siempre fue anterior al Estado. Hasta que esto no se entienda en España, todos los esfuerzos institucionales, todas las leyes y todo el dinero invertidos en fomentar la emergencia de una verdadera sociedad civil se irán por el desagüe. Ampliar “Participación, sociedad civil y poder”

Coaliciones inteligentes

Explica Gemma Mortensen en la Revista de Innovación Social de Stanford que para construir coaliciones inteligentes en un mundo tan complejo como el nuestro hay que prestar atención a diez asuntos si de verdad se quiere intervenir en la realidad con resultados.

Una coalición no es una fusión, ni una integración, ni una fraternidad. En una coalición, el territorio compartido es el imprescindible para sacar adelante un proyecto y cada miembro de la misma conserva su propia identidad. Todo ello en pro de un objetivo común y concreto.

Realmente eso de la coalición inteligente es una propuesta desconocida para buena parte del tejido asociativo de nuestro entorno, donde el miedo al fracaso y a la desaparición que llevamos en la masa de la sangre se esconde tras la honorable y miope preferencia por ser cabeza de ratón antes que cola de león. Ampliar “Coaliciones inteligentes”

Sin Primaria no hay Sistema

El vídeo que encabeza este post procede de La Cabecera y he sabido de su existencia gracias a alguna conversación con miembros el Foro Andaluz de Atención Primaria (FoaAP). Expresa con bastante elocuencia un estado de opinión que se está extendiendo y que, a día de hoy, ya es imposible ignorar. Porque, sin Atención Primaria de Salud, no hay sanidad pública. Ampliar “Sin Primaria no hay Sistema”

Periodismo: la liberación de los robots

No hace mucho alguien que está en la pomada del negocio de la comunicación me relataba una experiencia de pánico vivida por la creme de los editores españoles de periódicos. Reunidos en uno de esos lugares elegantes donde se deciden las cosas, todos atendían a la masterclass de un megaexperto norteamericano del sector, que les explicaba que jamás un periodista español de plantilla volverá a cobrar lo que se cobraba hace diez años simplemente porque el negocio está en quiebra, a pesar de que durante la crisis las empresas se han desprendido de 12.000 puestos de trabajo en los medios españoles y del rescate oficioso (pero real) de los periódicos, que no ha dado resultado. Vuelto el rostro hacia el maná de la monetarización digital que no llega, el sabio americano les señaló el futuro: los textos ya los están escribiendo los robots y los lectores no aprecian mucha diferencia. Silencio atronador en la sala y remoción de líderes en sus asientos. Ampliar “Periodismo: la liberación de los robots”

Demasiados comités

Las últimas palabras de Durruti en su lecho de muerte no fueron una soflama llamando a continuar la lucha, como apócrifamente se dice; más bien fueron una humilde constatación. Moribundo en el hospital tras salir del quirófano sin que los médicos pudieran revertir el daño de aquel disparo (tan discutido, tan polémico, tan inapelable) que acabó con el líder cenetista en el primer otoño de la Guerra Civil española, cuenta Cipriano Mera en sus memorias que le oyó a Buenaventura Durruti decir al final: “Demasiados comités”.
La parálisis por el análisis. La idolatría del indicador, que acaba asfixiando a la vida. La tiranía del procedimiento y el manguito. La confusión intencionada entre la rendición de cuentas y los intereses corporativos del gremio de aduaneros internos que malvive con una mala salud de hierro en toda organización mínimamente compleja. La sinonimia torticera que todo poder establece entre la creatividad y el caos. Demasiados comités.


 

Photo credit: svennevenn via Visual hunt / CC BY-NC-SA

Asociaciones de pacientes en tiempos de la postverdad

Uno de los desafíos que afrontan hoy el movimiento asociativo de pacientes y la sociedad civil en general es cómo mantenerse en pie en tiempos de la postverdad. Cómo sobrevivir al ruido ambiental y a la erosión de la credibilidad cuando la potencia del discurso que ofrecen esas organizaciones ya no está asociada a la fortaleza de sus mascarones de proa fundacionales de antaño, cuando el fuerte personalismo bajo el que se jugaba la partida hace un par de décadas ahora causa risa y nulo respeto. Ampliar “Asociaciones de pacientes en tiempos de la postverdad”

La gestión sanitaria no es para dummies

Nuestro impagable presidente Donald Trump acaba de hacer un descubrimiento importante: gestionar la cosa sanitaria no es fácil. “Nadie sabía que podría ser tan complicado”, ha afirmado con rotundidad ante un puñado de gobernadores en la Casa Blanca.
Eso de arreglar la sanidad en dos patadas es lo mismo que aprender economía en dos tardes, que ponerle objetivos de contrato programa a Atención Primaria en función de la bibliografía disponible o que atribuir a las organizaciones del sector sanitario una vocación participativa irrenunciable asignando taumatúrgicamente al paciente un papel central en el sistema sin perder en el proceso una micra de poder. Ampliar “La gestión sanitaria no es para dummies”

El relevo generacional en las asociaciones de pacientes

Las asociaciones de pacientes se han hecho mayores. El tiempo ha pasado y hoy puede decirse que han acumulado experiencia (y, en contados casos, patrimonio) y que, gracias a ella, si no hay cataclismos, su vida institucional sigue adelante, en una cierta inercia de estabilidad. Sin embargo, el desafío demográfico y cultural del relevo generacional de sus asociados y miembros de juntas directivas ya está aquí. Eso aboca a las asociaciones a afrontar un proceso de cambios para el que no hay manual de instrucciones. Ampliar “El relevo generacional en las asociaciones de pacientes”

Un mapa del futuro: hacer comunidad

La comunidad, hacer comunidad, se va a poner de moda, porque es uno de los escenarios más probables hacia los que se encamina el mundo a marchas forzadas. En un contexto global definido por la paradoja del progreso (tenemos de todo como nunca y estamos más cerca de arrasar con todo como nunca), el mapa del futuro se define por tres posibilidades esenciales: el aislamiento (de las personas, de los países, de las instituciones), el establecimiento de zonas de influencia bajo un control férreo del poder (de las personas, de los países, de las instituciones) y la emergencia de comunidades en torno a la deliberación impuesta por el cansancio (de las personas, de los países, de las instituciones) ante el fin de las expectativas programáticas. Ese futuro es a cinco-veinte años vista y así lo dibuja el Consejo Nacional de Inteligencia de EEUU en un completo y complejo informe que ha publicado en enero de 2017. Ampliar “Un mapa del futuro: hacer comunidad”

El deber de hacer política

Está de moda, como decía Steve Rogers, aka Capitán América, hace ya varias décadas, dar leña al sistema, especialmente al sistema político de gestión de la representación ciudadana; y motivos hay de sobra para ello. Sin embargo, hoy, hacer política es más urgente que nunca. Por dos razones. La primera, porque es una consecuencia ineludible del derecho de ciudadanía, del compromiso propio con el tiempo que nos ha sido dado. La segunda, porque los políticos no llegan a todo lo que hay que llegar para sacar adelante el inmenso corpus legislativo y de control al gobierno, viven presos de una maraña invivible que reduce al mínimo muchas veces la capacidad de acción. Una maraña que solo una verdadera participación ciudadana en la gestión de los asuntos públicos, más allá de la representación delegada pero sin invalidarla, puede romper. Ampliar “El deber de hacer política”

Sistemas sanitarios europeos, un cuento de Navidad

Queridos niños:
Antes de la crisis, garantizar la igualdad de acceso a la asistencia sanitaria era una preocupación para la mayoría de los sistemas sanitarios europeos. Una muestra de ello eran los constantes llamamientos a la racionalización de los costes y a una mayor eficiencia de la asistencia sanitaria. Antes de la crisis. Antes de la austeridad. Para ilustrar todo esto, comparto con vosotros una transcripción libre del capítulo relativo a política sanitaria de un informe de diciembre de 2016 del Observatorio Social Europeo (europeo, no afgano ni centroafricano) sobre las violaciones de derechos humanos como daño colateral de la crisis en Eurozona. Por si os visita el fantasma de las navidades pasadas. Ampliar “Sistemas sanitarios europeos, un cuento de Navidad”

Madre surafricana prohíbe en casa la comida basura

Las madres surafricanas, no la ley, son quienes toman las riendas de la alimentación saludable de sus hijos. El caso de Meisie Mokoena es un buen ejemplo: alertada por la evidencia de la obesidad precoz de su hijo de cinco años, decidió tomar cartas en el asunto e instaurar un régimen de alimentación saludable en casa. En España, sin embargo, hay que aguantar el insulto a la inteligencia de una subida de impuestos a las bebidas azucaradas en aras de la salud pública o que se planteen nuevas normas para encarrilar la vida de las familias en el cuidado de la salud desde el Estado protector. El caso de Meisie es solo una anécdota, pero hace pensar: es posible que el problema de los déficits de alimentación saludable en los sedicentes países desarrollados no sea tanto la falta de normativas como la jibarización de la conciencia cívica. Eso implica una llamada en toda regla a la responsabilidad ciudadana: cada cual es responsable de la gestión de su propia salud, la ley no puede ser un anestésico ante los desafíos de tomar decisiones sobre la propia vida. Eso también es ciudadanía. Calidad democrática.


 

Foto: Junk Food, blog de referencia del post.

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