Las Jornadas sobre Salud, Género y Comunidad Rural tocaron ayer a su fin en Molina de Aragón con un acto de clausura centrado en la influencia de la crisis económica en la política sanitaria y el fomento de la participación del paciente en el sistema sanitario público.

El alcalde del municipio, Jesús Herranz, agradeció a la Sociedad Española de Farmacia Rural (Sefar) la labor de formación en materia de salud en las zonas rurales y valoró muy positivamente esta iniciativa: “Para nosotros es un placer recibir a expertos que nos ayuden a entender cómo funciona el sistema sanitario”. Por su parte, el presidente de Sefar, Javier Guerrero, destacó la alta participación de las mujeres de la comarca en las distintas jornadas organizadas en Villanueva de Alcorón, Checa, Pobo de Dueñas, Maranchón y Molina de Aragón.

Esta actividad ha tenido como objetivo, según Guerrero, acabar con las carencias de los municipios más aislados: “Se trata de ofrecerles las herramientas necesarias para que puedan hacer un mejor uso del SNS. La información genera conocimiento y el conocimiento genera capacidad de crítica “.

Las mujeres se han convertido, gracias a estas charlas, en destinatarias y protagonistas por su rol como prescriptoras de opinión en su entorno familiar y social y como sujetos que experimentan en su vida cotidiana la desigualdad de género. Las participantes de la última jornada tuvieron la oportunidad de entender, de la mano de la investigadora y responsable de asuntos europeos e incidencia política de la EAPN (Red de Lucha Contra la Pobreza), Graciela Malgesini , la “revolución silenciosa” que ha permitido que los datos macroeconómicos afecten a los recursos de la sanidad pública. Malgesi dibujó un panorama desolador en España: “¿De verdad la atención sanitaria es un derecho universal? La respuesta es dudosa”.

Para cambiar esta realidad, el director General de Calidad y Humanización de la Asistencia Sanitaria en Castilla La Mancha, Rodrigo Gutiérrez, y la psicóloga clínica Olga Fernández animaron a la población a participar de forma activa en la política sanitaria. Fernández lo hizo desde el enfoque del activismo social: “Consiste en creer en la vertiente buena del ser humano. Creo que si el paciente hubiera opinado en la gestión no estaríamos hablando de los mismos problemas” y Gutiérrez desde la perspectiva de la administración: “La participación no es solo información, los políticos debemos implicar a los ciudadanos para lograr una asistencia sanitaria de calidad”.

Ambos estuvieron de acuerdo en la necesidad de mejorar los cauces de participación. Para el director General de Calidad y Humanización de la Asistencia Sanitaria en Castilla La Mancha, el sistema sanitario debe crear espacios para el debate: “No debemos caer en el despotismo sanitario ilustrado”. Una propuesta que Fernández extendió a todos los niveles: “Si el paciente es un objeto para el médico y este, a la vez, lo es para el sistema, hay un enfermo: la medicina”.