Alfonso Pedrosa. La ciencia hacker se enfrenta habitualmente a dos tipos de obstáculos: los culturales, asociados al concepto de propiedad intelectual y al vampirismo, y los tecnológicos. Los segundos empiezan a dejar de ser un problema: el sistema de hosting y almacenaje del site Academic Torrents, lanzado por dos investigadores de la Universidad de Massachussets, permite subir y bajarse sin problemas grandes cantidades de datos. Por ahora, el sitio maneja 6,9 terabytes de información accesibles a cualquiera. Que lo disfruten.
Alfonso Pedrosa. La cadena de televisión qatarí Al Jazeera está ampliando la dimensión internacional de la situación de la farmacia griega, que semanas atrás protagonizó dos jornadas de huelga contra los planes de liberalización del Gobierno y acaba de anunciar una huelga indefinida. Al Jazeera entiende la situación como una imposición de la Troika, que estaría esgrimiendo el argumento de que la liberalización del sector supondría una bajada de precios de los medicamentos OTC y beneficiaría a la población. Un relato interesante a analizar desde España, donde esta suerte de conflictos se han entendido tradicionalmente poco más que como un cierre patronal.
Alfonso Pedrosa. La patronal europea de la industria innovadora, Efpia, ha lanzado una campaña en las redes sociales bajo el hastag #HealthyEU con la que pretende sensibilizar a los votantes con la idea de la necesidad de una "estrategia integrada" respecto a la investigación biomédica en la Unión.
Según Christopher A. Viehbacher, CEO de Sanofi y Presidente de la EFPIA, "en la carrera hacia las elecciones al Parlamento europeo hemos identificado la necesidad de destacar un objetivo común" que implicase a ciudadanos y decisores políticos. "Debemos conectar la ciencia con las necesidades de salud a través de la consolidación estratégica de la agenda de investigación entre los actores públicos y privados", señaló Viehbacher.
En Synaptica nos gustan las metáforas. Hemos organizado conspiraciones en el Chatsubo, hemos diseminado la especia con ayuda de los fremen, hemos regresado a Trantor buscando las huellas de nuestra primigenia Fundación, incluso hemos pisado en sueños las arenas de Marte tras la viriditas y la iluminación. Palabras que nos han servido para nombrar experiencias nuevas.
Algunas de esas experiencias, porque están vivas, han ido generando sus propias dinámicas de resiliencia, hasta transformarse en procesos que no se pueden controlar, ante la mirada sonriente de quienes hemos estado implicados en ellos. Ahora, el proceso iniciado en 2010 en torno al proyecto Salud y Comunidad Rural ha llegado a un momento de crecimiento en el que sus metáforas básicas ya le vienen pequeñas. Ha llegado a su mayoría de edad. Es hora de decidir entre todos qué hacer ante los horizontes posibles, hacia dónde enfilar los pasos.
Para celebrar esa verdadera deliberación entre iguales que se ha ido tejiendo con tiempo, paciencia y buenas compañías (Pat Garrett dixit), nos hemos convocado a una fiesta este sábado, en el Aula de Cultura de El Madroño, en la que compartiremos ideas y botellines. Aprovechando la ocasión, nos hemos hecho el regalo de traernos al pueblo más pequeño de la provincia de Sevilla la exposición SmartCitizens, para recordarnos que la participación ciudadana no necesita tutelas de nadie y que la comunidad es el motor de la verdadera innovación social. Y haremos un repaso a lo hecho y a lo por hacer. Con idea de, dos semanas después, si así lo decidimos, arremangarnos de nuevo y empezar a trabajar en una nueva versión evolutiva (siempre en beta y de código abierto) de Salud y Comunidad Rural desde la que arponear al futuro: no son tiempos de pesca de arrastre, vamos a ir a por esa ballena y la vamos a cazar.
Quien quiera aparecer por la fiesta, a eso del final de la mañana, será bienvenido. Le cobraremos la entrada más cara del mundo: la del compromiso con aquello en lo que crea cada cual.
En 2011, el laboratorio público brasileño Farmanguinhos y la compañía Bristol Myers Squibb firmaron un acuerdo de licencia de uso local de la patente del antirretroviral atazanavir. Según ese acuerdo, se autorizaba la producción local del medicamento y el precio unitario quedaba congelado en 1,67 dólares. Además, quedaba prohibida la producción combinada del atazanavir con ritonavir, una pauta de tratamiento habitual en el manejo clínico de la enfermedad.
Sin embargo, en diciembre de 2013, el laboratorio firmó un acuerdo con la plataforma internacional de patentes de medicamentos MPP, creada para facilitar el uso de licencias en países en desarrollo a través de Unitaid, un mecanismo de financiación internacional auspiciado por la OMS que se financia en parte, precisamente, con fondos del Gobierno brasileño.
Los términos de ese acuerdo de BMS con el MPP, según el análisis comparativo que ha realizado la Asociación Brasileña Interdisciplinar de Sida (ABIA), mejorarían sustancialmente las condiciones de acceso al medicamento por parte de los pacientes: el precio unitario del atazanavir pasaría de 1,67 a 0,48 dólares. Además, no habría veto a la producción combinada de azetonavir con ritonavir.
La ABIA ve en el nuevo acuerdo de BMS con la plataforma internacional de acceso a las patentes de medicamentos una oportunidad para que el Gobierno de Brasil dé por finalizado el acuerdo de 2011 y reoriente la política de alianzas tecnológicas de su Ministerio de Salud, basada en crear condiciones económicas atractivas para la inversión, hacia objetivos más claros de salud pública.
Uno de los argumentos que han aparecido desde el principio en el enconado debate abierto sobre este asunto es el de la calidad de los medicamentos suministrados, relacionado con su bajo precio y la acusación más o menos velada de falta de controles en origen. Tanto los fabricantes afectados como la Administración sanitaria andaluza zanjan esa cuestión apelando a las leyes del mercado y al hecho de que los medicamentos que circulan en España han pasado los controles de la Agencia del Medicamento.
En este debate acaba de emerger un elemento (existente en realidad, aunque soterrado, desde sus comienzos) que introduce factores no controlables por los principales actores de la historia de las subastas: la dimensión glocal del asunto, que se reviste de una lectura secuencial:
Fase 1: trabajadores en origen de una de las compañías adjudicatarias parece que no están muy contentos con la empresa, vaya por Dios, y aparecen problemas de calidad que la dirección corporativa de la misma vincula con el clima laboral interno.
Fase 2: la FDA, por defender la seguridad de sus ciudadanos y de sus propios mercados (el orden de prioridades no está muy claro), sin hurgar en episodios de su propio patio trasero, le pide (sin acritud) papeles y datos a esa compañía, que lo que son las cosas, es una de las adjudicatarias de las subastas andaluzas (circunstancia que probablemente no le quite el sueño a nadie en la Administración Obama).
Fase 3: la cosa se va liando y esto empieza a afectar ya a tirios y troyanos.
Fase 4: esa bonita historia pasa a formar parte de la munición de combate dialéctica utilizada en el escenario local, trasladando el centro de gravedad del debate desde la reivindicación empresarial y profesional al ámbito de la salud pública y la seguridad del consumidor.
Alfonso Pedrosa. Mi amiga Carol me pasa la referencia de este vídeo realizado por dos R1 de Medicina de Familia, Sara Calderón y Lucía Alquézar. Oro molido. Una lección magistral a pie de calle, con la Atención Primaria de Salud al fondo como verdadera institución de la comunidad, desde la invencible normalidad de la vida diaria de la gente.
UN BARRIO LLENO DE VIDA[S] from Sara Calderón on Vimeo.
Fotografía: courtesy of FreeDigitalPhotos.net
Alfonso Pedrosa. A estas alturas está claro que los alquimistas tenían sus razones y no las quisieron compartir con la gente pequeña, los ciudadanos de a pie, al introducir cambios esenciales en el SNS español. Poco a poco, van saliendo a la luz del día explicaciones del porqué de las denominadas reformas sanitarias a las que antes se aludía en susurros y desde la penumbra: había que intervenir en los sistemas de salud europeos para salvar al euro.
Al menos, eso se desprende de las reflexiones de Rita Baeten, una muchacha que sabe bastante y que participó hace poco en Bruselas en un encuentro organizado por Confrontations Europe con el apoyo de Sanofi sobre gobernanza económica en la UE.
Rita explicó en su intervención que, paulatinamente, los estados miembros de la UE fueron recibiendo recomendaciones para intervenir en sus respectivos sistemas sanitarios como estrategia de contención de la crisis a través de las reformas. Al principio, eran recomendaciones genéricas; después, en 2013, ya entraban en detalles en plan cuidados a dependientes y gasto farmacéutico. ¿Les suena? Solamente tres países se libraron de esa invitación supervisada al purgante sectorial: Dinamarca, Suecia y Gran Bretaña (cuyo gobierno ya estaba entusiasmado por sí mismo con las reformas del NHS hasta dejarlo exánime). ¿La razón más plausible para Rita Baeten? No están en la eurozona. Y parece que ese es un factor que hace variar bastante en la práctica la capacidad mandatoria real de las recomendaciones comunitarias. La historia completa, en Euractiv.