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]]>El Gobierno de EEUU considera la investigación en Big Data una pieza fundamental en la estrategia contra el cáncer que lidera el vicepresidente Biden.
https://www.technologyreview.com/s/601784/the-rocket-fuel-for-bidens-cancer-moonshot-big-data/

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El tumor que hoy nos lleva a hablar aquí es el relativo al cáncer de mama. Sí, ese que dicen que es el más frecuente en las mujeres occidentales. Prueba de ello, lo tenemos aquí mismo, en suelo patrio. Y es que en España se diagnostican alrededor de 25.000 nuevos tumores de este tipo al año. Son datos proporcionados por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) pero, ¿cuál es el grado de conocimiento que tiene la población respecto a esta patología? ¿Conocen los principales factores de riesgo? ¿Qué saben de su curación?
Coincidiendo con la celebración del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, que tiene lugar este lunes 19 de octubre, IMOP y Berbés Asociados han querido conocer cómo piensan y qué saben los españoles en torno a esta enfermedad. Para tal fin, se ha llevado a cabo casi 760 entrevistas en toda España entre el 5 y el 11 de octubre de este mismo año. Según los resultados obtenidos, ocho de cada diez españoles considera que el cáncer de mama es altamente curable y fácil de detectar. Y no existen diferencias significativas por sexo, pero sí destaca el hecho de que son las personas de entre 55 y 64 años las más optimistas respecto a su curación, situándose curiosamente en el polo opuesto los más jóvenes de entre 14 y 24 años.
Respecto a los factores de riesgo que asocian con este tipo de tumores, la mayoría apunta al consumo de tabaco (31%), por encima incluso de los relacionados con los antecedentes familiares (30%) y la mala alimentación (28%). No obstante, la opción de los antecedentes familiares y personales es citada en mayor medida por las mujeres, alcanzando un 36%, frente a tan sólo un 23% de los hombres que consideran este factor como uno de los principales para padecer esta enfermedad cancerígena. En menor medida, y con porcentajes más bajos, también lo relacionan con el consumo de alcohol, la contaminación ambiental, las radiaciones externas de antenas y móviles, el estrés, la vida sedentaria, no hacerse revisiones periódicas, exposición al sol, presiones en el pecho o el sobrepeso.
Por último, un 4% de los encuestados señala otras opciones y un 30% no sabe o no quiere contestar a la pregunta, lo que puede deberse -según los autores de esta encuesta-, al alto desconocimiento que existe todavía en gran parte de la sociedad española en torno a esta enfermedad.
Frente a este problema, el presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), Pedro Lara, ha apostado por la irradiación –asociada o no a otras terapias- al representar «una potente arma terapéutica» en lo que a «paliar los síntomas» derivados de la enfermedad tumoral se refiere, entre ellos el dolor.
Según sostiene, este método es especialmente útil en el caso de las metástasis óseas. “El potente efecto analgésico de la radioterapia es de suma utilidad en pacientes con afectación ósea dolorosa, y muy superior a otros acercamientos en casos de dolor óseo de carácter mecánico”, ha agregado este especialista, quien ha aludido a la importancia de que el oncólogo reconozca de forma rápida al paciente con dolor.
No obstante, hay casos en los que la complejidad del cuadro clínico requiere de planteamientos multidisciplinares. Es ahí, donde el doctor Juan Antonio Virizuela, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), aboga por «la coordinación con las unidades de dolor”.
Y es en este contexto donde se justifica la celebración en Madrid de la segunda edición del curso Avances en Dolor, centrado en el dolor oncológico y que ha reunido a más de 230 especialistas de estas tres sociedades científicas implicadas en el abordaje de este dolor.
]]>En este evento participaron profesionales de la comunicación, clínicos, industria farmacéutica y movimiento asociativo de pacientes. Durante el mismo se analizó el papel de la inmunoterapia en el abordaje del cáncer. La actividad en Twitter en torno al hashtag del encuentro generó 176 tuits durante toda la jornada, generando una red de 107 relaciones establecidas entre esos nodos mediante tuits, retuits, menciones y favoriteos, articulada entre 36 nodos.
El ranking tuitero del evento (número de tuits de cada usuario) queda como sigue:
El grafo ARS, que es la ilustración principal de este post, indica una estructura de red dispersa, articulada en torno a tres comunidades muy abiertas en función de los vínculos establecidos en torno al hashtag de referencia. Sobresale la relevancia de un nodo, el de la cuenta corporativa de la SEOM, como enclave de alta centralidad de intermediación (hay que pasar por ahí si se quiere estar en la pomada de esa red).
Y, todo esto, ¿qué quiere decir? A primera vista, obviedades que no aportan mucho. No hay grandes conclusiones que obtener de la fotografía de este instante vivido en un rincón de la Red. Pero ir cartografiando relaciones en torno a territorios compartidos entre los periodistas, la industria farmacéutica, las sociedades científicas y las asociaciones de pacientes ayuda a identificar oportunidades para hacerse entender. Para eso, primero hay que escucharse. Hoy en día, escuchar es un arte perdido. Y este tipo de grafos son una herramienta que puede ser útil para auscultar la pared y saber quién escucha a quién.
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«Se trata de potenciar y mejorar los recursos del sistema inmunológico del paciente para que sea su sistema inmune el que se encargue de destruir el tumor», ha asegurado Alfonso Berrocal, jefe de sección del Servicio de Oncología del Hospital General Universitario de Valencia durante el Seminario de Periodistas: «Nuevos modelos de aproximación al cáncer», organizado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y MSD.
Lo cierto es que el tratamiento del cáncer parecía haber tocado techo con la diana terapéutica, un ataque frontal y personalizado contra las células que provocaban esta enfermedad en el paciente. Desde el año 2000, la industria farmacéutica se ha volcado en la búsqueda de fármacos muy específicos para eliminar cada mutación en concreto. Sin embargo, la resistencia del cáncer a los últimos tratamientos había extendido la desazón entre los oncólogos que buscaban nuevas líneas de investigación: «La inmunoterapia nos ha devuelto la esperanza», ha reconocido Berrocal.
Por el momento, la investigación ha avanzado mucho en melanoma avanzado y cáncer de pulmón, con datos muy prometedores. En el primer caso, la inmunoterapia ha demostrado una supervivencia del 20%, uno de cada cinco pacientes que participaron en el estudio con Ipilimumab (el primer fármaco en inmunoterapia) estaban vivos tres años después. Respecto al cáncer de pulmón, según el jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de La Paz, Javier de Castro, se trata del tumor más mortal: «Mata lo mismo que el cáncer de mama, colon y próstata juntos» y, hasta el momento, los fumadores tenían poca esperanza: «La inmunoterapia supone un gran avance y la única posibilidad para muchos fumadores, en ellos este tratamiento funciona mejor porque su tumor suele tener un mayor número de mutaciones».
Las piedras en el camino
Los estudios son halagüeños, pero los expertos llaman a la calma por tres motivos: «Tenemos que tener en cuenta que el tiempo de latencia, el que transcurre desde la administración hasta que el organismo reacciona, es superior que en otros tratamientos, por lo que hay que encontrar un perfil muy determinado de paciente, por otro lado el alto coste de estos fármacos (40.000 euros anuales por paciente en España) dificulta la financiación y, por último, está el tiempo transcurrido desde que son aprobados por la Agencia Europea del Medicamento hasta que se ponen a disposición en las comunidades autónomas», ha explicado Berrocal.
En este sentido la directora asociada en Outcomes Research & Pricing de MSD España, Amparo Valladares, ha asegurado que la industria farmacéutica ha pasado de ser un simple proveedor de fármacos a un socio estratégico y ha defendido la colaboración de todos los agentes con el fin de acortar los plazos: «Actualmente se tardan entre 10 y 15 años y esto tiene que cambiar». Algo que también ha señalado la presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac), Begoña Barragán : «Existen 22 agencias de evaluación en España, más que comunidades autónomas y eso en la práctica significa que muchas veces no llegamos a tiempo».
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