Alfonso Pedrosa. Este post sólo pretender ser un modesto homenaje al esfuerzo titánico de las personas que han intentado mantener en pie y en abierto The Old Reader, el lector de fuentes RSS al que mucha gente se suscribió cuando Google decidió cargarse el Reader. Finalmente, la aventura hacker de The Old Reader ha terminado en rendición: una carga de trabajo inmensa que estaba vampirizando la vida del equipo que lo puso en marcha y lo mantuvo, contra viento y marea. The Old Reader pasa a ser un sitio privado. Punto.

Las personas del equipo de The Old Reader tienen nombre: son Dmitry y Elena, y han hecho gala de una honestidad muy hacker al explicar que hasta aquí han llegado. Quizá ya no era divertido. Seguro que ya no lo es si, como cuenta Elena, tienes que pasar tu primer aniversario de boda agobiada y al borde de un ataque de nervios porque se te ha caído toda la arquitectura que sustentaba el proyecto y tú eres la mitad del equipo que aguanta el peso de una iniciativa de éxito muy superior al soportable técnicamente. Quizá la tensión había sustituido a la pasión. Buenas razones para dejarlo desde la perspectiva de la cultura hacker, sin duda. Si no es divertido, no funciona.

Mientras estuvo abierto, The Old Reader fue un buen lugar. Pero en Internet no hay mucho tiempo para la nostalgia. De hecho, nada más saberse del cierre del sustituto del viejo Reader de Google, su hueco ya era un espacio para el pregón en el gran bazar de la Red:

MultiPLX is the ultimate Google Reader replacement. Compare to The Old Reader and if you like it spread the word http://t.co/budUoRpDXq

— MultiPLX (@Multiplx) July 29, 2013